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Mandrake asegura que el Tosty Arepa emite rayos ocultos


En la población de Los Cachicatos en el Estado Sucre de Venezuela conocí a “Mandrake”, quien trabajaba como chofer privado de un hombre de negocios de Maturín. Era un personaje extrovertido y carismático que aseguraba que el utensilio moderno conocido como “Tosty Arepa”, para preparar el rico manjar venezolano sustituto del pan, emitía rayos ocultos dañinos para la salud. Así que había ordenado a su esposa deshacerse del diabólico aparato

Por Germán Carías hijo

Los Cachicatos es un poblado de pescadores del municipio Cruz Salmerón Acosta en el Estado Sucre de Venezuela. Se encuentra localizado aproximadamente a 13,13 kilómetros de San Antonio del Golfo municipio Mejía y a 14,25 kilómetros de Marigüitar municipio Bolívar. A escasos 8 metros sobre el nivel del mar sus habitantes se sienten orgullosos de escuchar en una de las canciones del afamado conjunto musical, Billo’s Caracas Boys, la mención del “sancocho de Cachicatos” inmortalizado en la voz del guarachero Cheo García.

Al llegar al caserío por una carretera de tierra ligeramente accidentada, lo primero que se respira es soledad enmarcada con el leve sonido del chocar de las olas del mar contra un viejo muelle de madera. Nos atendió el dueño del restaurante principal y que a la vez funge como la primera autoridad del sitio. Sin pedírselo nos colocó cervezas frías en una mesa coja adornada con un mantel plástico y acompañadas con un plato de peltre lleno de sardinas rebozadas.

Evocando ensueños nos puso la melodía insignia de Los Cachicatos.

— Por favor presten atención a la letra de la canción que nombra nuestro ilustre pueblo, el cual ha ganado fama por sus delicias culinarias. Nosotros tenemos un pez único en nuestras aguas bañadas por el Golfo de Cariaco. Recalcó Antonio luego de colocar el casete en un 3 en 1 todo destartalado y darle todo el volumen posible a la música, para que las bocinas General Electric retumbaran y distorsionaran los acordes.

A dos mesas de nosotros se encontraba, Mandrake, quien se había ganado el remoquete del personaje de historietas por su insípido bigote, que parecía haber sido dibujado con un marcador fino sobre sus labios. El caricaturesco personaje no dejaba de hablar, al contrario lo hacia en alta voz para que nosotros lo escucháramos. Era inverosímil ver la manera como el parlanchín abría las botellas de cerveza. Con sus dientes que hacían palanca, Mandrake, lograba que la chapas salieran disparadas.

Al locuaz profesional del volante lo acompañaba, Roberto Cacique, quien era un comerciante acaudalado. Cacique se dedica a la compra y venta de armas con gran éxito. Su astucia para los negocios le había producido dividendos al punto de ser el proveedor de las policías de todo el oriente del país. Roberto era calvo, barrigón y con las piernas arqueadas. Su gran afición por la pesca lo llevó a comprar una casa en Los Cachicatos. Ahora era el habitante más notable e hijo ilustre.

Haciendo un escaneo mental, Mandrake, buscó la historia que nos hiciera levantar de nuestros asientos. Y prosiguió con sus relatos.

— Una noche estrellada con varias copas de más llegué a mi casa reclamando por mis arepas. Mi mujer sabe que a cualquier hora que yo atraviese el dintel de la la puerta principal de mi residencia las mismas no pueden faltar. Pero lo que me sacó de mi estado etílico no fue la falta del preciado alimento en mi mesa, si no unas bichas todas esmirriadas que parecían hechas por un novato.

Luego de un sorbo sonoro a su cerveza helada y una pausa para capturar aire continuó.

— Al hacer la reivindicación pertinente, mi pareja, me miró de arriba a abajo y con un ademán retrechero me puso en las manos un aparato parecido a una tostadora pero con huecos. Así que más cabreado aún le espeté con vigor mi asombro por el artefacto del demonio. Ella me explicó con voz acaramelada que era un Tosty Arepa para que  pudiera cocinar sin esfuerzo mi comida favorita.

Reviviendo la escena, Mandrake, se arremangó la camisa y bebió cerveza enérgicamente para seguir con el cuento.

— Acá está mi jefe que no me dejará mentir, señalando a Cacique, yo soy muy pacifico pero si se meten con mis arepas arde Troya. Por lo cual le dije a la madre de mis hijos que sacara el armatoste eléctrico de mi casa. Y que no se le ocurriera hacerme escoger entre ella y mis principios. ¿Qué vaina es esa? Desde que tengo memoria mi mamá hizo sus arepas para mi viejo sin chistar. Además le expliqué que el Tosty Arepa emitía rayos ocultos que nos podrían llevar a la muerte. Así fue como saqué el artilugio demoniaco de mi hogar. Culminó Mandrake con hiperventilación su anécdota.

Es cierto que el Tosty Arepa no emite rayos ocultos como piensa Mandrake, pero una buena Arepa solamente se logra poniéndola primero en el budare y luego en el horno hasta que se abombe. Yo también saqué al odioso dispositivo de nuestras vidas.

Muelle de madera de Los Cachicatos.

Muelle de madera de Los Cachicatos.

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