Saltar al contenido.

¿Cómo comprar un automóvil en Miami sin ser estafado? Artículo 4


¿Por quién doblan las campanas? Ese no es nuestro problema

Por Germán G. Carías

Al término del entrenamiento con Ray estábamos más confundidos que nunca. Aunque cuando recibiéramos el curso completo se disiparían muchas dudas. Lo que teníamos claro es que la practica es la que va a ayudarnos en nuestra labor.

Gerardo Contreras siempre llegaba al Dealer con una mirada desafiante. Sentía indudablemente que sus conocimientos excedían al de todos los demás. En sus manos llevaba varios anillos ostentosos con joyería. Aunque su vestimenta era, por no decir otra cosa, austera.

– Señores el genio más grande del mundo fue Walt Disney. Creó un mundo mágico al que todos podemos ir y tocar. O sea que no es virtual, es real, y por sentirnos nuevamente niños pagamos lo que sea. Dijo entusiasmado Contreras.

– Este Dealer es lo mismo, es Disneylandia, ustedes le van a enseñar al cliente el juguete que quiere. Así como cuando ustedes van con sus hijos de compra y se enamoran del articulo más caro de la juguetería. Los clientes que vienen por un automóvil quieren el que tiene todos los accesorios de lujo.

Nos interrumpió un viejo enjuto y de andar lerdo, el hombre arrastraba los pies, lo cual delataba su avanzada edad. El cabello escondía entre menjunjes y tinturas las canas, lo cual daba el aspecto de un color verdoso con amarillento. Se presentó como Mike Durden.

Durden le pidió a Contreras un informe de nuestras primeras sesiones con él. Luego el señor con voz de mando pidió que le dijéramos nuestros nombres. Al final nos enteramos que era el dueño de la concesionaria de automóviles. Aunque ahora la misma era manejada por su hijo.

Nos dieron un receso mientras Contreras y Durden se ponían al día. Así que fuimos a la sala de café. Fernando aprovechó para fumar unos cigarrillos, a los cuales les quitaba el filtro, que tenían un olor nauseabundo y de color marrón. Gerson se tomaba en posición de cuclillas el café, porque decía que así se había acostumbrado en La Isla.

Retornamos al salón de clases con nuevos bríos. Observamos unas planillas en blanco y un lápiz al lado de cada una de ellas. Contreras nos indicó que se trataba de una pequeña prueba de lo que habíamos aprendido hasta ahora. Incluía las especificaciones de los modelos de vehículos que estábamos estudiando, porque al final del curso teníamos que sabernos los 32 automóviles del Dealer.

Luego de finalizada la prueba. Contreras continuó con las clases y fue tajante al decirnos que el negocio de la venta de automóviles es un trabajo cuyo fin es ganar dinero. Ustedes no se tienen que sentir mal por eso, porque esta bien que queramos mejorar nuestro estatus de vida.

– Señores si al Dealer entra un cliente, ustedes no deben dejarlo ir. Si siguen los pasos que les estamos enseñando serán exitosos sino terminarán como los vendedores veteranos que tenemos acá. Ellos terminan conformándose con vender dos carros al mes y sin hacerles el profit debido.

– Les diré algo puntual. Si el cliente se está endeudando y va a pagar más de lo que puede. Y sus finanzas no alcanzan para darse el lujo de un vehículo nuevo. Eso no es problema de ustedes. Su trabajo consiste en que se compren el carro. A nosotros no debe importarnos parafraseando a Ernest Hemingway, “por quien doblan las campanas”.

Man looking at car in showroom

Anuncios
Todavía no hay comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: